Si sois padres y amantes de la naturaleza, seguro que uno de los planes familiares para el fin de semana es pasar tiempo con tus hijos y compartir aventuras con ellos. Las actividades al aire libre son experiencias que resultan muy enriquecedoras, tanto para vosotros como para los más “peques”, sobre todo para los niños que están acostumbrados a un entorno urbano, pues su ilusión y entusiasmo al desplazarse a zonas de montaña y naturaleza les ayuda no solo a aprender a respetar más el Medio Ambiente sino también a alejarse de una vida sedentaria y pegada a las pantallas. Sin duda, es una vía de escape saludable para salir de la rutina.

Y es que, si los adultos necesitamos desconectar, los niños también. Un fin de semana en la naturaleza tiene infinidad de beneficios psicológicos. Es importante que los más pequeños entren en contacto con entornos naturales, ya que tanto su salud social, como la emocional y física pueden verse favorecidas enormemente por estas actividades.

Ahora bien, poder disfrutar de un día de montaña o campo con niños requiere de una adaptación y unos preparativos. Por eso os dejamos unos consejos que os ayudarán a pasar un agradable día con vuestros hijos:

Sé coherente con la distancia y el desnivel que puede asumir un niño

¿Cuánta distancia y desnivel pueden asumir los niños? La respuesta no es fácil, ya que son varios los factores a tener en cuenta. A algunos niños les encanta correr libres por el monte, en cambio a otros no les atrae prácticamente nada. Es esa predisposición del pequeño uno de los aspectos que debe ayudarnos a calibrar la dificultad de una excursión. 

Así pues, el cálculo de distancias y desnivel solo podremos hacerlo a través de prueba y error. Lo recomendable es empezar con recorridos más llanos, no muy largos y que transcurran por entornos interesantes y divertidos. De esta manera podremos conocer e ir viendo cómo se desenvuelve el pequeño y saber a qué nos podemos enfrentar en futuras salidas. 

▪ Motiva a tus hijos para que se diviertan y lo vean como una auténtica aventura

La motivación es la clave para que un niño pueda divertirse. Por eso tenemos el deber de hacerles sentir que van a vivir una bonita aventura; su interés será mucho mayor. Es importante que antes de empezar les expliquemos qué vamos a hacer, también darles la opción de opinar y elegir para que vean que tienen poder de decisión. Además, durante la ruta es muy importante prestarles atención, escucharles y contarles curiosidades para que aprendan. 

▪ Elige una ruta circular

Las rutas circulares son la mejor opción para nuestras salidas por la montaña con niños. A veces una ruta lineal resulta desmotivadora. 

▪ Andamos, pero también jugamos

Cuando planificamos una salida a la montaña con nuestros hijos debemos pensar en que para ellos esto debe formar parte de un gran juego, como una gran aventura. Plantearles juegos, retos o contarles anécdotas durante el camino harán que disfruten mucho más de la actividad. Otra gran opción es realizar estas salidas con más niños de su edad: compañeros del cole, familiares, amigos…

▪ Mochilas portaniños

Las mochilas porta-niños son un gran invento, pero planificar una actividad en la que llevemos al niño a cuestas el 100% del tiempo es un gran error. Podemos vernos físicamente capaces, pero para el pequeño puede resultar aburrido. De manera que, podemos reservar su uso para ciertas partes del recorrido, para la siesta o durante la vuelta, cuando el niño esté más cansado. Aprende a calibrar su uso para encontrar el equilibro adecuado.

▪ La comida y el agua jamás pueden escasear

En una salida con niños no puede faltar nunca ni comida ni agua. Aunque la excursión sea corta, es esencial contar con una buena provisión de agua y comida. El hambre y la sed pueden convertir nuestra aventura en un completo desastre. En ese sentido, no arriesgues ni lo más mínimo. De hecho, no debes arriesgar ni cuando solo vais adultos, pero mucho menos aún con niños.