El "scrambling" es una disciplina que se deriva del senderismo, pero mucho más exigente y cuyo objetivo es alcanzar una cima sin seguir ningún camino, es decir, eres tú el encargado de abrir una nueva ruta, atrochando por donde consideres necesario para alcanzar el objetivo final. Existe tres niveles de dificultad que variarán en función del terreno de la zona y de algunos pasos en los que será imprescindible usar las manos para poder continuar ascendiendo, pudiendo llegar a ser muy similar a la escalada en roca en algunos momentos.

Así, el "scrambling" se puede clasificar en tres grados de dificultad:

Grado 1. Aquí encontraremos secciones prolongadas que sean empinadas, rocosas y expuestas en las que necesitaremos ambas manos para mantener el equilibrio y ascender. Aunque bien es cierto que no se necesitan grandes habilidades técnicas, cualquier excursionista experimentado, sin miedo a las alturas y con un nivel decente de condición física debería poder abordar con relativa facilidad. 

Grado 2. Aquí la línea entre trepar y escalar en roca comienza a volverse borrosa. Y es que estas rutas pueden ser empinadas y expuestas, lo que requiere de cuerdas para mayor seguridad en algunas de las secciones. De manera que en este caso sí será necesario un buen nivel de habilidad y de experiencia para no ponerse en peligro. 

Grado 3. Una ruta de "scrambling" de grado 3 estará marcada en una guía como una ruta de escalada fácil, lo que debe ser visto como una indicación clara de la complejidad de la misma. Serán muy desafiantes y se necesitará un buen conocimiento del trabajo con cuerdas. Y, como es evidente, esta actividad solo será recomendada para aquellas personas que tengan experiencia, se encuentren en un estado físico óptimo y hayan practicado la escalada con éxito en algunas ocasiones.

¿Sigues interesado en el "scrambling"? Bueno, entonces es momento de conocer el material necesario para hacerlo. La buena noticia es que un principiante no necesitará ningún equipo especializado, pero sí un calzado que agarre bien en todo tipo de terrenos montañosos. En ese aspecto, pueden servirte unas zapatillas de trail running con suela agresiva. La ropa que debes llevar tiene que ser cómoda, transpirable, que permita una libertad de movimientos total, no provoque rozaduras y sea resistente, pues al transitar por fuera de senderos oficiales encontraremos zonas con zarzas y otros elementos que pueden dañar nuestra equipación.

Además, como en todas las salidas por la montaña, es recomendable contar con reservas de agua y comida, batería externa para nuestro teléfono móvil, GPS, botiquín de primeros auxilios y un frontal.

Aunque el scrambling todavía no registra en nuestro país el número de practicantes que sí tienen otros lugares del mundo (como Francia), no tenemos duda de que poco a poco crecerán los adeptos a esta disciplina que mezcla aventura, montaña, escalada y carrera. Una gran combinación para proponernos retos y desafíos al aire libre, conocer nuevos lugares y zonas de montaña, y por supuesto, disfrutar del entorno natural.