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Salir de los entornos urbanos y alejarse del estrés es la mejor medicina para el cuerpo y la mente. Por eso escaparse a la montaña a hacer rutas senderistas es un regalo que no podemos dejar de disfrutar. Si estás empezando en esta actividad, te damos diez consejos básicos para que lo hagas con buen pie. ¡Toma nota!

1. Planifica la ruta. Es el consejo número 1 para todo senderista. Estudia tu itinerario sobre el mapa (físico o digital) reuniendo la mayor cantidad de información posible: longitud total, desnivel, punto de salida y de llegada, duración estimada, etc. Ten en cuenta que en la mayoría de guías y páginas informativas sobre rutas se estima que el ritmo del andarín estándar es de unos 4 kilómetros por hora. Esta velocidad cambiará si, por ejemplo, vas con niños o si eres partidaria del fast-hiking.

2. Estudia la meteorología. Especialmente en los meses de invierno, donde la meteo va a condicionar muchísimo la posibilidad de hacer una ruta. Fíjate en las previsiones y hazlo en páginas web diferentes, no solo en una; contrasta la información. La posibilidad de que haya nieve acumulada en algún tramo y sea inaccesible puede dar al traste con la ruta planificada.

3. Adáptate a las circunstancias. Y también a los compañeros con los que estés haciendo ese trekking. Una regla de oro es no dejar a nadie atrás. Mantened siempre el contacto visual entre todos, y respetad el ritmo del que vaya más lento. Que nadie se sienta a disgusto ni forzado. Estáis de senderismo para disfrutar, no para agobiaros.

4. Respeta el entorno. Esta recomendación abarca una gran cantidad de actitudes y de pautas de buen comportamiento. Por ejemplo, no hagas excesivo ruido para no molestar a los animales y a otros senderistas. Por supuesto, recoge todo tipo de basura que generes y llévalo de vuelta contigo hasta una papelera. Respeta las plantas y los árboles, no arranques trozos de madera. No accedas a fincas privadas sin el consentimiento del propietario, ni cojas frutos de los árboles que estén dentro de estos terrenos privados.

5. La mochila, un factor clave. Elegir el tamaño adecuado de la mochila es imprescindible para disfrutar de una ruta sin molestias cervicales ni problemas de espalda. Es una decisión personal que varía en función de las necesidades de la ruta, pero nuestra recomendación es que escojas una mochila de calidad y aprendas a cargarla con coherencia para garantizar tu comodidad durante horas con ella. El peso máximo para ir cómodos estaría en un límite de 6 kilos. Ya sabes que en El Caldén Nature disponemos de una amplísima colección de mochilas de trekking de la marca Marsupio.

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6. Analiza la alimentación e hidratación que necesitarás. Otro aspecto verdaderamente importante a la hora de planificar una ruta es elegir el avituallamiento adecuado. Es prioritario que siempre calcules de más que de menos. En otras palabras, mejor que sobre a que falte. Y este eslogan es aplicable tanto al agua como a la comida. Nunca te puedes quedar sin hidratación en una ruta senderista. Aprovecha los mil accesorios que existen hoy en día para cargar agua cómodamente: bolsas de hidratación, bidones blandos (soft flask), cinturones de hidratación, etc.

7. Elige la indumentaria adecuada. Por supuesto, el calzado para hacer una ruta debe ser cómodo, diseñado específicamente para este fin, apto para terrenos montañosos, con una suela gruesa con caucho duradero y buen agarre. Que nos agarre el tobillo y sea impermeable, pero a la vez que nos permitan caminar con comodidad y libertad de movimientos. En cuanto al textil, dependerá completamente de la temperatura y la climatología del lugar, pero siempre es mejor llevar un exceso de ropa a que nos falte. Tenlo en cuenta, igual que con el agua.

8. Protégete del sol. Aunque sea invierno y haga frío. Los rayos ultravioleta pueden dañar muy seriamente nuestra piel y nuestros ojos. Para protegerte utiliza ropa que evite el contacto directo del sol con zonas sensibles de nuestro cuerpo (rostro, cuello, hombros…), crema solar de alta protección y para los ojos gafas deportivas de montaña. 

9. Disfruta del paisaje y sus elementos. Lo que queremos decir con esto es que te lo tomes con calma… y curiosidad. Si hay rocas, árboles o insectos que te llaman la atención, no tengas reparo en tomarte unos minutos y observarlos con detalle. No importa si “pierdes” unos minutos que no tenías previstos, ya que lo importante del senderismo es disfrutar también de esas pequeñas cosas. Y por supuesto del paisaje y las vistas panorámicas que nos ofrecen las partes altas o los miradores. Lo dicho: saca el teléfono y haz unas fotos, disfruta el momento. 

10. Nunca subestimes a la montaña. No existe lugar en el mundo con la meteorología más cambiante que la montaña. Si tienes que dar marcha atrás y no terminar una ruta porque el tiempo se esté complicando, hazlo. Esto no es una competición y asumir cualquier riesgo es totalmente innecesario. De la misma forma, si hay pasos peligrosos y no te sientes seguro, busca otra alternativa o vuelve sobre tus pasos. Las caídas o los accidentes en la naturaleza se pagan muy caros.

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